Capítulo 23. De llegadas apresuradas y lágrimas de padres
emocionados
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Pese a que este era el momento de Kuroko y Kagami, cuando Kise y el resto de los chicos
llegaron a la Clínica, el modelo no podía apartarle la mirada a Sakurai,
mordiéndose el labio para no saltarle de nuevo a las preguntas. ¡Quería saber
cómo le propuso matrimonio Aomine! Y con lo curioso que es, aquella inquietud
le estaba poniendo alguito histérico.
– Ryota, cálmate. Me estás poniendo nervioso…
– De tanto leer sobre embarazos y partos, el de ojos cromados temía que a su
prometido se le fuese a adelantar el momento también, y es que vamos, que a
Kuroko le faltaba una semana y ahora estaba en pleno quirófano preparándose
para ser intervenido y tener a su bebé por cesárea.