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domingo, 15 de enero de 2017

NEED. Parte 3. TVXQ/JYJ.



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Parte 3

El Principado JeJun, junto a los arcángeles Yoon y Choikang estaban reunidos alrededor de un durmiente ángel Xia, quien estaba recostado sobre un montón de paja, en un lugar que estaba entre la Tierra y el Paraíso. La choza estaba cálida, y afuera un paisaje otoñal se extendía en los cuatro puntos cardinales.

— ¿No está tardando demasiado en despertar?

— Es porque lanzaste demasiada luz sobre él, JeJun. — El arcángel Yoon dijo.

A saber, la luz divina de un Principado tenía varios efectos sobre aquellos a quienes era lanzada, dependía realmente del pensamiento del principado. Podía provocar sueño, alucinaciones o cansancio. Era como un efecto hipnótico, vinculado directamente a los pensamientos del Principado, pero esos pensamientos nunca debían tener malas intenciones, de lo contrario podían reflejarse en su contra.

— Fue lo normal, siendo un ángel no tendría que haberle afectado tanto.

— Bueno, considerando que sus memorias están fragmentadas, era una probabilidad, Principado JeJun.

— Choikang~ no seas tan formal conmigo ahora. Estamos juntos en ésta misión, ¿no? Solo llámame por mi nombre. — El Principado le dedicó una sonrisa al arcángel de cabellos morochos, pero éste frunció el ceño y alzó los hombros, restándole más bien importancia. — Eres tan serio~.

— Solo hago mi trabajo.

— Nh~. — El sonido vino del ángel.

— Ah, está despertando.

— Nh~ — Abriendo finalmente los ojos, el ángel fue capaz de enfocar el rostro de tres personas alrededor suyo. — ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¿Y Yoochun? — Preguntó de corrido, incorporándose y mirando alrededor, percatándose al instante de que no estaba más en el departamento del detective Park. — ¿Quiénes son ustedes? — Preguntó, sin fiarse de la serena mirada de los tres.

— Realmente no recuerdas, Xia. — El Principado JeJun dijo con aprehensión, sintiéndose inquieto por las memorias de su pupilo.

— ¿Xia? — El ángel repitió. Sintiendo familiar el nombre en sus labios.

— Ése es tu nombre. — Acotó el arcángel Yoon. — Y ya que no tenemos tiempo para explicarte con detalle, Choikang se encargará de devolverte tus memorias, así que confía en nosotros.

El ángel retrocedió inconscientemente, todavía desconfiado de estos tres hombres. El Principado suspiró. Ser temido por un ángel, no era algo con lo que ellos lidiaran a menudo en sus vidas angelicales.

— Descuida, esto no va a dolerte. — El arcángel morocho dijo, acercándose al ángel.

— Ni siquiera sé quién eres.

— Lo vas a recordar en unos momentos, intenta relajarte y confiar en mí, Xia.

— ¡Espera! Si, si dices la verdad. Si voy a recordar quién soy, ¿qué hay de las cosas nuevas? ¿También van a seguir ahí?

— Sí. No tendrían por qué desaparecer. ¿Qué te preocupa? Apenas tienes un día en la Tierra, no puedes haberte acostumbrado a esta forma de vida tan pronto.

— Yo, no quiero olvidarlo.

— ¿Eh? ¿A quién?

— A Yoochun, por supuesto. Él cuidó de mí, confiando incluso si mi memoria era confusa.

Principado y Arcángeles se miraron entre sí. No era extraño que algunos ángeles sintieran particular apego hacia algunos mortales, pero que un ángel sin memoria se preocupara por los pocos, casi escasos recuerdos de un hombre, no dejaba una buena sensación.

— No vas a olvidarlo. Ahora, relájate, trata de vaciar tu mente, no pienses en nada en particular. Puedes sentirte un poco mareado cuando tus memorias vuelvan.

El ángel asintió. El arcángel Choikang respiró profundo, y reveló su verdadera forma. Alas nacieron en sus omóplatos, gruesas e imponentes, de un intenso tono marrón, la línea de su espina dorsal estaba recubierta de finas plumas que, en batalla, podían tomar forma de cuchillas si el pensamiento del arcángel lo deseaba. Al frente, un mechón oscuro cambiaba a color arena, y la piel tostada parecía cubierta de bronce.

El ángel, quien había cerrado los ojos con anterioridad, no se percató del abrupto cambio de apariencia, lo que en cierta forma era mejor en ese momento, pues no sabían si reaccionaría otra vez como antes, cuando entraron al departamento del detective Park por el ventanal del balcón, las plumas que los detectives encontraran antes habían pertenecido al Principado, cuando se inquietó al ver la expresión asustadiza del ángel y lanzó sobre él su luz para adormecerle.

El arcángel Choikang llevó sus manos a las sienes del ángel Xia, sin llegar a tocarle en ningún momento, era necesario mantener una distancia prudente para no alterar demasiado la mente del ángel. De las palmas de las manos del arcángel emergieron hilos plateados que flotaron y se entretejieron entre las hebras de cabello del ángel, la energía del arcángel viajó entonces a través de las hebras castañas, del cuero cabelludo y más allá hasta la mente del ángel, reconstruyendo todo a su paso. Por supuesto, el proceso fue lento, usando la menor energía angelical posible, de manera que no llamase la atención, ni en el Paraíso, ni en el Infierno.


Haber visitado una iglesia no le había sido de utilidad al detective Park. Aunque el detective Mokomichi tenía otra opinión.

— Tu cara malhumorada te va a provocar arrugas a temprana edad, Yoochun.

— A quién le importa. — Masculló.

— En verdad estás preocupado por el misterioso chico, ¿verdad?

— ¿Qué? No, no estoy preocupado por él. Todavía es el principal sospechoso de todos los eventos en el Mall.

— Yoochun, hemos sido compañeros durante años, sé que estás preocupado por él.

El azabache chasqueó la lengua. Pero no refutó más las palabras del japonés. De todas maneras, ni siquiera entendía esa sensación de angustia que tenía clavada en el pecho desde que el chico desapareció de su departamento.

¿Y si lo secuestraron? — El detective Park frunció el ceño. Estaba volviendo a donde mismo, a las preguntas sin sentido, casi sin lógica. — Aunque, nada ha tenido lógica desde que empezamos con el caso.

El japonés no le dijo más nada, sabe que cuando pone aquella expresión seria, está pensando en cosas que no va a compartir con él.

Sé que piensa que fue una pérdida de tiempo ir a la Iglesia. Ciertamente no obtuvimos nada, el Padre encargado apenas si quiso compartir alguna opinión sobre la existencia de los ángeles. Pero, pude notar a un anciano, al final de la iglesia, observando detenidamente. Cuando pasamos junto a él, fingió orar. Pude verlo claramente, así que haré un retrato digital y lo investigaré.


Cuando el arcángel Choikang había reconstruido una parte de las memorias del ángel. Las alas de Xia nacieron en sus omóplatos, y rompió el vínculo con el arcángel al dar un salto hacia atrás, usando sus propios dones angelicales para deshacerse de los hilos plateados.

— ¿Xia?

— Debo irme ahora.

— ¿Qué? No puedes, no he terminado de reconstruir tus memorias y…

— ¡Es urgente! Recuerdo lo necesario.

Dijo. Y levantó el vuelo en un santiamén, marchándose sin mirar atrás, sin escuchar el llamado del principado y los arcángeles.

— ¿Activaste algún recuerdo en particular, Choikang?

— No puedo saberlo, arcángel Yoon. Reconstruyo sus mentes, pero siempre hay una barrera protegiendo sus memorias. A menos que el ángel lo autorice conscientemente, jamás puedo ver más allá de un montón de fragmentos uniéndose a un todo.

— Vi el anillo. Resplandeció cuando sus alas emergieron. — El principado JeJun señaló. Con semblante inquieto, sobra decir.

Principado y arcángeles seguían el vuelo del ángel con prudencia.

— Probablemente reaccionó a su igual. Un anillo del alma siempre tiene un complemento. Y vibran cuando están cerca. — El arcángel Yoon dijo.

— Los anillos del alma no deben estar en la Tierra. ¿Qué hace Xia con uno de ellos? — Choikang preguntó, viendo cómo finalmente el ángel Xia se dirigía al edificio donde el departamento del detective Park está ubicado.

— Es por eso que vinimos, Choikang.

El ángel Xia aterrizó en la azotea, un silbido del batir de sus alas hizo eco en la caída noche, el sonido de perros ladrar y gatos maullar también se disipó por las calles, ocultando sus alas se apresuró escaleras abajo hasta el piso correspondiente. Llamó a la puerta, y un minuto después la puerta fue abierta.

— ¿Olvidaste algo, Haya…? ¡Ah, eres tú! ¡Dónde te habías metido!

Contrario a cualquier pensamiento que el detective Park pudiera haber tenido, el ángel Xia se lanzó a sus brazos, besándole los labios sin ápice de duda. El azabache abrió los ojos de par en par, totalmente tomado por sorpresa, pero devolvió el beso, sintiéndose un poco valiente incluso metió su lengua en la boca del castaño. Luego se sintió pesado, y un calor abrasador le quemaba el pecho.

Después, todo pareció un sueño, las luces de su departamento se volvieron rojizas, y el castaño le tenía aprisionado contra el suelo, sentado en su pelvis. Su mano en su pecho. Dentro, tan adentro que podía sentir su tacto en el corazón, hurgando en él. Un grito de agonía, y perder la conciencia.

Cuando Park abrió sus ojos, no solo era de día ya, sino que el único en la habitación era su amigo Mokomichi.

— Al fin despiertas, ¿qué demonios pasó? Cuando volví estabas tirado en el piso, retorciéndote de dolor, diciendo cosas sin sentido. — El detective japonés le miraba desde el umbral de la puerta.

— ¿Estaba solo?

— Sí, ¿por qué? ¿Debía haber alguien más?

— Pensé que él había vuelto. Pero ahora no estoy seguro. Tal vez aluciné.

— ¿Tus ataques no habían terminado? Volviste al trabajo porque el médico te dio de alta, ¿no es así?

— Claro que sí. Estuve fuera por dos años. Dos años de terapias, medicinas, y un montón de aburrimiento.

— Yoochun, no fue solo una alucinación en tal caso.

— ¿Qué?

— Mira tu pecho.

El azabache se levantó la playera. Más que una herida que explicara el dolor que sintió, había una marca. Tatuada en su piel, un ala negra. 


Continuará.

Notas de Felina: 

No pensé que fuera necesario, pero parece que sí xD por las dudas, el arcángel Yoon, es Yunho. 
Mis historias suelen complicarse en los primeros caps, casi siempre xD por lo que probablemente no entiendan muchas cosas. Igual es parte de la trama, pero son libres de volver cuando esté terminado y no liarse en el proceso. 
También, casi siempre pongo datos "reales" para darle más sentido a este tipo de fanfics, pero si quieren saltarse partes de "información" pues normal, nada más mandan al carajo el tiempo que invierto investigando y dándole coherencia al escrito ;D 

Quejas y sugerencias, siempre pueden dejarme un comentario. O buscarme en fb. 

Ya Ne!  

martes, 10 de enero de 2017

Need. Parte 2. TVXQ/JYJ



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Parte 2

Cuando el detective Park entró a la estación de policía, estuvo atento a las miradas de sus compañeros. Si era sospechoso de algo, el silencio, los rumores y sobre todo las miradas de los demás, se lo harían saber. Pero no, todo era normal ahí dentro. Apresuró sus pasos hasta el escritorio de su compañero, el detective Mokomichi.

— ¿Algo?

— Nada aún, Yoochun. Y de todas formas sabes que esto tarda, apenas anoche me enviaste la fotografía, cómo podría tener resultados tan pronto.

— Porque eres el gran detective Mokomichi Hayami, claro.

El japonés se rio del intento de halago que su compañero le hizo.

— He revisado algunas bases de datos, criminal, no es. Un chico desaparecido, tampoco. Pero aún tengo que compararlo con otras bases, a las que tenemos acceso sabes que están limitadas. Si es alguien muy importante, un testigo protegido o algo, no lo sabremos por la buena.

— ¿Vas a hacer tu magia?

— Tal vez. — El detective Mokomichi sonrió. — Pero no desde un servidor de aquí. Saldré, haré mi magia, y te avisaré cualquier cosa que descubra. Ahora, necesito que tú me expliques algunas cosas, vamos a tomar un café fuera.

A sabiendas de que no se escaparía del interrogatorio de su compañero, ambos detectives salieron de la estación de policía rumbo a un café considerablemente ameno más hacia los suburbios de la capital.

— Entonces, ¿cómo rayos entró a la estación sin ser visto?

— Intenté entenderlo también, pero estoy tan estancado como tú en la respuesta. Y obviamente no dijo nada. Ni siquiera consigo que diga si recuerda algo, salvo “caos en los jardines del Edén”. Es lo único que ha estado repitiendo desde anoche. El chico no durmió, sabes. Es raro, se la pasó mirando el cielo.

— Bueno, tal vez sea un ángel que cayó del cielo.

— ¿En serio, Hayami?

El detective Park fulminó con la mirada a su compañero, porque sabe que aquel comentario ha sido una broma. Que no le sentaba bien porque, después de todo, él vio alas. O las alucinó. Sin embargo, aquel posible desliz de su mente es ahora únicamente de su conocimiento, no le ha compartido aquella información al detective Mokomichi.

— Entonces, ¿confías tanto en él que lo dejaste en tu departamento?

— No parece peligroso.

— El mismo chico que encontraste desnudo en las cocinas de la estación de policía y que habla sobre caos en los jardines del Edén ¿te parece un tipo no peligroso?

— Bueno, si acaso estará un poco loco.

— No me digas que te gustó, Yoochun.

— ¿Qué? ¡No! Joder, soy gay, pero no significa que me guste cualquier chico que me tope en la vida, Hayami.

— Pero es totalmente tu tipo. Su apariencia es linda, tierno podría decirse. Justo como te gustan.

— Jódete, Hayami.

El japonés se rio de buena gana. Le encantaba molestar a su compañero. Sobre todo cuando lo notaba estresado, porque de alguna manera, increparlo le permitía desahogar tensiones.

— Entonces, ¿tampoco se está investigando la falta de material en el cuarto de evidencias?

— Sí, bueno. No hay registro alguno de anillo o incluso un maniquí. Sin registro, el resto de las evidencias está completo.

— ¿Maniquí? ¿También desapareció?

— Sí. ¿Tú chico no lo pudo haber escondido?

— No es mi chico. Y cómo mierda iba a ocultar un maniquí tamaño natural. Todo es muy raro.

— Sí, lo es. Y nosotros detectives, solo hagamos nuestro trabajo. Por qué no me llevas con él.

— ¿Para qué?

— Interrogatorio, obviamente.

— ¿Crees que no le he intentado?

— Yoochun, tenemos estilos diferentes. Puede que le saque algo. Oye, lo merezco ya que estoy involucrado también.

— Tú lo que quieres es conocerlo, ¿cierto?

— Bueno, tengo algo de curiosidad.

El detective Park chasqueó la lengua. Pero terminaron encaminándose a su departamento.


¿Qué estás haciendo, JeJun?

¿No ves? Tengo que ir y encargarme del asunto.

Eres un Principado. No es tu deber encargarte de estos asuntos. Deja que nosotros hagamos nuestro trabajo.

Pero Arcángel Yoon, si El Señor se entera.

No es la primera vez que hay un incidente de esta naturaleza. El Señor no siente ira, por lo que, ¿qué te preocupa?

Que baje y se encuentre con Lucifer. Sabemos que sus encuentros no suelen traer cosas buenas para la humanidad. Aunque El Señor no tenga malas intenciones, Lucifer…

Se ve bien lo que Lucifer es capaz de hacer. Pero, ¿no piensas que estás maximizando este incidente? A menos que, haya algo que no me has dicho.

El Principado JeJun tragó hondo, evadiendo un instante la mirada del arcángel. Pero cuando el arcángel batió sus alas y le obligó a mirarle a los ojos, el Principado tuvo que confesarlo.

No sé exactamente cómo, pero ahora el Ángel Xia tiene en su poder un anillo del alma.

¿Solo uno? El Principado asintió. El Arcángel bufó… Entonces, también hay que encontrar su par. ¿Tienes alguna idea?

Ninguna. Pero, Xia debe saber algo. Es por eso que debo ir.

Bien, iremos juntos.

¿Tienes que venir?

Es más como que te estoy permitiendo acompañarme, no olvides tu posición como Principado, JeJun.

El Principado resopló con hastío. Pero siguió al Arcángel en silencio.

¡Choikang, vienes también!

¿Eh? ¿Por qué necesitamos que otro arcángel nos acompañe, Yoon?

Porque tu pupilo tiene la memoria fragmentada. El arcángel Choikang es el único que puede reconstruirla sin advertir a Lucifer que estamos interfiriendo en sus planes. Cualesquiera que sean.

El arcángel Choikang, como el arcángel Yoon, pertenecían a la misma jerarquía que Principados y Ángeles (guardianes), pero incluso en su categoría eran de los más altos mandos. Cotidianamente se encargaban de entrenar las tropas de ángeles guardianes destinadas al enfrentamiento bélico. Porque Lucifer nunca se ha cansado de provocar colisiones entre el Cielo y el Infierno, pero la Tierra siempre ha de estar en el medio, y la humanidad era muy preciada para El Señor.


El Principado JeJun, junto a los arcángeles Yoon y Choikang han llegado a la Tierra. Exactamente en la azotea del edificio donde el departamento del detective Park está ubicado.

— Ellos están llegando. Encárgate Choikang.

— ¿Por qué yo?

— ¡Hazlo!

El arcángel Choikang chasqueó la lengua, pero se lanzó en caída libre desde la azotea. El Principado JeJun ahogó un grito de impresión cuando el arcángel de cabellos morochos se envistió con una gala “mortal”, ocultando sus alas y vistiendo ropas “humanas”. No las ligeras ropas de seda y armadura que como arcángel portaba en el Paraíso.

— Vamos, JeJun.

— ¿Eh?

— Por Xia.

Abajo, el detective Park ha frenado abruptamente, tras haber impactado contra “algo”.

— ¡Qué diablos!

— Arrollaste a alguien.

— ¡Salió de la nada!

Apresurados, el detective Park y el detective Mokomichi bajaron del auto, en el suelo, un muchacho de cabello enmarañado se quejaba de dolor en el costado.

— Hey, ¿puedes levantarte?

— Mierda, duele como el carajo. — Bramó entre dientes, sentándose en el piso y levantando la mirada para enfrentar a sus “agresores”. — Por qué no mira por dónde conduce, señor.

— ¿Se-ñor? — Park gruñó.

— En realidad, estaba aparcando, ni siquiera te vimos. Y su velocidad era mínima. ¿Cómo es que te lesionaste tan fácil? — Mokomichi dijo con tono audaz.

El arcángel Choikang bufó otra vez. Detestaba cuando un humano era lo suficientemente inteligente como para no caer fácilmente en su señuelo.

De reojo vio a sus amigos salir del edificio junto al ángel Xia. Más bien le llevaban a rastras, cubriéndole la boca para que no llamara al detective Park. Visto que su memoria estaba más fragmentada de lo que imaginaron, presentarse ante él como ángeles de tercera jerarquía no había conseguido otra cosa que alterarle. Por lo que, sacarlo a la fuerza había sido la única opción.

Honestamente, ¿son idiotas esos dos? — El arcángel Choikang pensó, revoleando los ojos y pensando que era mejor zafarse de los detectives e ir con sus congéneres. — En fin, da igual. Estoy bien, pero de cualquier manera tengan cuidado al conducir.

— ¡Me estaba aparcando, carajo!

— Sí, sí. Adiós. — De prisa, el morocho se alejó.

— ¿Acaba de correr como si estuviera en una maratón? — El detective Park preguntó. Una venita en la sien comenzaba a fastidiarle. — ¡Se quejaba hace un minuto!

— Lo que sea, ¿no crees que era lindo, Yoochun?

— ¡¿Ah?! Ni siquiera eres gay, cómo mierda encuentras lindo a un tipo como ése. Qué parte era linda siquiera.

— Bueno, todo en él. ¿Viste su mirada agresiva? Eso fue realmente lindo.

— En serio, Hayami. Eres un tipo muy raro.

Intercambiando más comentarios sarcásticos y bromistas, los detectives llegaron al piso del departamento de Park. De inmediato ambos tuvieron la sensación de que algo no andaba bien, pese a que la puerta estaba cerrada y se habían encontrado con los vecinos del piso inferior.

— Está muy silencioso, ¿no?

— Sí. Y esta mañana le dejé entretenidísimo con un canal de videos musicales.

Bastaron unos segundos tras entrar al departamento para darse cuenta de la ausencia del castaño.

— ¿Agregamos esto a la lista de rarezas, Yoochun?

— ¡Mierda! Seguramente me vio la cara de imbécil. Probablemente es él quien está detrás de lo sucedido en el local del mall, y definitivamente se infiltró con demasiada facilidad en la estación de policía. Joder, confíe en él sin fundamento alguno.

— Bueno, lo hiciste por alguna razón. Vamos a enfocarnos, somos detectives, hay que investigar.

— Espera, Hayami.

— ¿Qué? — Su amigo levantó un cojín del sofá, estaba lleno de… — ¿Plumas? ¿Tienes aves?

— Claro que no. Esto, no parecen ser plumas, exactamente.

Cuando Park levantó una de aquellas, al instante aquella se desvaneció como polvo plateado. Y la misma suerte tuvieran las otras pocas que estaban adheridas al cojín.

— Ok, este caso realmente acaba de complicarse. ¿Por dónde quieres comenzar, Yoochun?

— ¿Crees que tengo alguna idea, Hayami?

— Bueno, en ese caso, vayamos a una Iglesia. 

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Miniactu~ muajajaja *huye*