Sin embargo, antes de que terminasen de
bajar las escaleras, el primogénito elfo entró al palacio.
— Madre, un demonio-espectro estuvo
aquí, siguiendo mis pasos sin que lo sintiera. — El príncipe de cabellos negros
mostró los ropajes, lanzándolos al fino piso de la entrada.
Jung, que todavía no tenía idea de qué
era aquello que había atacado, tenía una ligera quemadura en su mano,
consecuencia de su rápido enfrentamiento con el demonio-espectro. Incluso si
entonces sus poderosas garras se habían encargado del demonio, cuando volvió
por completo a su forma humana, aquella herida en la parte interna de sus manos
estaba ahí. Pero no lo ha mencionado, por lo que el bello elfo no estaba
enterado.