Más, sin embargo, decidiendo que era
mejor hablar con honestidad una vez llegaran a sus tierras. En Cirith Ninniach
la magia del Glingal también sería más estable, y probablemente con el poder de
los reyes, aceptaría abandonar el cuerpo del joven Altin. Porque es así, el
Glingal ha penetrado en Altin, afianzándose a su corazón tras salvarle en
aquella tienda de antigüedades en Alqualondë, evitando así caer, por defecto,
en manos de un Nigromante. El Glingal es, después de todo, sabiduría también. Y
tiene cierta inclinación mágica para autoprotegerse siempre que hay alrededor
un alma pura. Como lo fue la de Otabek Altin en aquella ocasión, uniendo sus
destinos sin que el muchacho se diera cuenta.
Emeldir siguió el camino sin mirar
atrás, Plisetski miraba de tanto en tanto a los lados y detrás, buscando a los
demás y preguntándose cuándo la Reina mencionaría esperarlos. Pero, cuando
montaron en un bote y la reina no mencionó una sola palabra, el adolescente
supo que no podía contenerse mucho más.
— Disculpe, ¿y los otros? No podemos
irnos sin ellos.