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Parte 9. Las primeras veces, llegan en
cualquier momento de la vida
Luego
de conseguir que cenaran como personas civilizadas, Tetsuya arrastró a Taiga
por el lado opuesto de la acera una vez vio el destino que tomarían su hermano
y cuñado. Shoyo y Tobio sonrieron cuando se dieron cuenta, honestamente les
daba bastante gracia que el peliazul tuviera tal control sobre las acciones del pelirrojo.
—
Algún día serás conmigo igual que Taiga-nii con Tetsu-san~… — Comentó el
pelinaranja, sonriendo ampliamente como si estuviese de hecho diciendo algo súper
genial.
Al
menor Kageyama, por supuesto, la idea no le agradó precisamente. Su ceño se
frunció automáticamente y estuvo por soltar una gran cantidad de razones por
las que él nunca le mimaría a tal
grado, pero de último se calló. Era mejor mantener las palabras en la garganta,
porque más tarde podía resultar que sí. Que se ponía lo suficientemente idiota
de amor por Shoyo como para complacerle los mínimos caprichos.