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Ni bien los lobos escucharon la frase
“pensamientos prohibidos” titubearon de ser capaces en tal caso de obtener los
favores de Ardamírë, ya que desde que
conocieron a los elfos y wilwarin sus
mentes han estado plagadas de deseo y mucho han debido poner de su parte para
controlarse. A pesar de todo, Nikiforov es quien llevaba ventaja en
autocontrol, mientras que Jung y Park habían ido considerablemente lejos con
los elfos.
— Está bien, nosotros nos encargaremos
de Ardamírë, y confiaremos a ustedes
derrocar al Nigromante. — Mokomichi habló. Ignorando deliberadamente la
preocupación de los anfauglir.
— Tengan cuidado, Ardamírë es engañosa.
— ¿No lo son todas las joyas creadas por
los elfos?