Capítulo 12. En caso de emergencia, deshacerse del
orgullo
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Takao siente que poco a poco Midorima le
recuesta en la duela sin dejar de besarle. Estos besos son intensos, cargados
de una pasión que no hubiera imaginado capaz al peliverde de expresar con
aquellos gestos. Se pregunta qué está pasando por la mente del más alto y
tiembla cuando siente las manos de su novio
acariciarle los muslos y presionarse contra él de manera que sus caderas se
friccionan alterándole los sentidos.
– Shin…Shintaro… – Jadea e intenta apartarle.
Oh sí, después de tanto tiempo esperando moverle
el piso al peliverde, ahora resultaba que era él quien quería cortarle el
rollo… – Espera, ahh~
– ¿Quién te entiende, Takao? ¿No era esto lo
que querías? – Midorima pregunta besándole el cuello, pasando sus manos debajo
de la playera del pelinegro para acariciarle el vientre, sintiéndole estremecer
y descubriendo que su calor corporal es capaz de ascender de la nada.