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Parte 18. Cuando el río suena…
Honestamente,
Tetsuya tenía ciertas inquietudes respecto a qué tanto su hermano había hecho
realmente con el pelinaranja. No es que dude de la decisión que ambos
muchachitos pudieran ponerle a todo esto del sexo. Simplemente le parecía que, pese a todo, el pelinegro no
podía ser tan inconsciente como para lanzarse sobre la enorme responsabilidad
de tener su primera vez sin al menos
haberlo preparado todo detalladamente.
—
Entonces, Tobio-chan, ¿qué tanto Sho-chan y tú hicieron?
—
¿Qué tanto? — El menor Kageyama ladeó el rostro.
Sí,
estaba divagando en los recuerdos.