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Parte 11. Entre romances color rosa, y
relaciones de corazones fríos
La
vida de un adolescente nunca, pero en serio, N-U-N-C-A es sencilla. Para
muestra, un botón. Es decir, basta mirar en cualquier instituto y enterarse de
los líos que padece cada uno de los estudiantes. Desde los más aplicados y
cumplidos, hasta los llamados “delincuentes” y aburridos o despreocupados. Cada
cabeza es un mundo, después de todo. Y un mundo adolescente suele ser, por
naturaleza, caótico. Pero, dentro de todo ese caos, por supuesto, se rescatan
los grandes momentos, y las experiencias que van marcando quiénes son y hacia
dónde van.
Y,
vaya la reiteración, aprenden a vivir a base de dificultades, tropiezos,
aventuras y, caos.
—
Taiga, echas a perder mi batido de vainilla con esa expresión.
—
¿Mh? ¡Espera! Apenas está comenzando el día y ya estás tomando esa cosa.