Capítulo 17. Para domar a la bestia, tiernos pucheros
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Aomine se había quedado tildado, sofocado en
el umbral de la sorpresa con espasmoso trance. Sakurai ha seguido su camino
cual si no hubiese dicho nada, le ha llamado con voz suave y una linda sonrisa
esperando sacarle del sopor; el moreno sin embargo no ha emitido un solo
sonido, y cuando el castaño ha intentado tironear de su novio para hacerle
andar, las piernas de éste se han doblegado y la conciencia le ha abandonado.
El indomable Aomine Daiki se había desmayado.
Sakurai chilló tomado totalmente por sorpresa, jamás se hubiera imaginado esta
reacción de parte del moreno, no de él. Le socorrió como pudo, sentándole en
una banca y abanicando con un cuaderno el rostro del moreno brindándole un poco
de aire, al menos la gente que iba pasando por esa calle solo les miraba pero
seguía su camino, lo que menos quería entonces era más atención de la necesaria.
Un par de minutos después los ojos azul metálico se abrieron paso por debajo de
los párpados.